Los premios Oscar y el premio Nobel: cuando el honor es un deshonor.
Veamos, no le confiero un estatus de credibilidad a la celebración ni a la premiación en sà de los Oscar en Hollywood. Sin embargo me divierto horrores ante semejante ostentación de arrogancia y presunción. La verdad es que hace tiempo que he dejado de creer que el jurado del Oscar premia con justicia y menos espero que las mejores pelÃculas sean reconocidas ahÃ.
Pues bien, los grandes premios de la farándula, aquellos que gozan de la atención mundial aún cuando se lleven a cabo en un solo paÃs (entiéndase para esto Oscar, Grammy y un largo etc.) no son los únicos que gozan de esta agria actitud.
Si bien no estoy casi en desacuerdo con los ganadores del Oscar del 2007, recordé aquella otra noche de premiación, la ‘noche negra del Oscar’ en la que obtuvieron las codiciadas estatuillas Denzel Washington, Halle Berry y Sydney Poiter.
No voy a detenerme a especular qué es lo que opinan realmente estos actores sobre sus premiaciones, únicamente me sirven de referente para comentar que a veces los premios con valor de ‘reconocimiento’ no tienen exactamente una connotación positiva.
En mi caso, cuando presencie esa triple premiación dije ‘y con esto le dicen a toda la comunidad afro-americana que el Oscar cumplió para con ellos, que ya no se quejen más’.
Y esta sensación, de que un premio a veces no significa necesariamente un sÃmbolo de reconocimiento a los logros de alguien sino que se puede volver un estigma volvió a mà con el veredicto del Nobel de literatura del 2007.
Hace tres años viajé a Londres a estudiar inglés, en mi caso era lo mejor, querÃa un ambiente positivo que me permitiera estar constantemente utilizando el idioma, y lo mejor es siempre viajar a donde se practique con naturalidad la lengua que deseas aprender.
Durante mis lecciones de inglés nos dieron la tarea de elegir un libro (por alumno) que debÃamos comentar cada cierto tiempo. La biblioteca de la Escuela de Idiomas era muy amplia pero ya que llegué tarde los libros más ‘conocidos’ (entiéndase ‘Harry Potter’ y ‘El señor de los anillos’) ya estaban copados. Buscando entonces entre otros libros encontré una novela de la británica Doris Lessing, era ‘El cuaderno Dorado’ una de sus novelas más conocidas.
Durante mi estancia en Londres me dediqué a ese libro y ahà nació mi interés por Lessing, la comencé a respetar y a desear leer más novelas de ella.
Ahora viene lo particular, odio soberanamente hacer comparaciones, entre actores (¿Angelina Jolie vs Jennifer Aniston? ¡Por favor!) o escritores (que si Wilde o Byron), por eso cuando le dieron el premio Nobel a Lessing mi sorpresa fue grande.
Más grande aún fueron los grises comentarios de la escritora y ahà fue donde me di cuenta que un premio no necesariamente puede conferirle a alguien un estatus de respeto. Yo admiraba a Lessing sin el Nobel y ella misma se sentÃa respetada sin ese premio pero en cuanto la nombraron ganadora, entonces simplemente aparecieron crÃticos y crÃticos hacia el premio y hacia la escritora.
Sinceramente, desde la celebración de los Oscar que mencioné antes nunca pensé hasta ahora que un premio pudiera transformar a una buena escritora (no sublime, magistral o fabulosa pero sà buena y bien por ello) en un blanco de envidias querellas y demás, y es que a veces los reconocimientos no engrandecen sino llenan de ambigüedades e ironÃas.Â
