La Biblioteca Pública de Nueva York: una galaxia de información.
Uno de los cuentos más emblemáticos de Jorge Luis Borges es sin duda la Biblioteca de Babel. En este el universo es la gran biblioteca y nosotros, viajeros inexorables y finitos, somos los lectores que vagamos a través del infinito mundo de información ante nosotros.
Si alguien ha ido a una librería o simplemente le ha dado un vistazo a los libros que tiene en casa, si ha paseado los ojos sobre los estantes llenos de libros de distintos colores, tamaños y títulos, comprenderá un poco la idea de Borges, que va más allá de los libros y al mismo tiempo hace del libro una metáfora.
Pero bueno, no todos tenemos la oportunidad de gozar de una gran cantidad de libros en casa, por eso siempre podemos recurrir a nuestras escuelas y universidades.
Estas bibliotecas son sin duda como pequeñas galaxias, como estudiantes muchas veces nos relegamos a un pequeño sector de nuestra especialización y cuando creemos que ya hemos agotado toda nuestra información o buscamos un libro que no se encuentra ahí entonces los datos nos remiten a otros catálogos y a otras bibliotecas.
Es un círculo constante e infinito. Aún cuando la historia del hombre sea un parpadeo en la historia del universo y que la historia de la escritura sea aún más ínfima, a cualquiera de nosotros nos será imposible poder leer todos los libros del mundo.
Uno de nuestros objetivos suele ser comprar los libros, en estos últimos tiempos las visitas a las bibliotecas parecen ser una suerte de viaje anacrónico pues parece mejor ir a una librería, adquirirlo y refundirlo en algún librero de la casa para leer el libro “después”.
Pero es sin duda en las bibliotecas donde se puede tener acceso a una cantidad mayor de información, y lo mejor, no se tiene que pagar por ello y sabes que estás en ese lugar para leer.
Una de las bibliotecas más importantes del mundo es, sin dudarlo, la Biblioteca Pública de Nueva York.
Resulta un verdadero mundo a parte, una galaxia dentro de la gran galaxia que es Nueva York, una de las ciudades más rápidas y cosmopolitas del mundo. Lo mejor de esta biblioteca no es solo que tiene libros de acceso público, sino también aquellos que se leen en la misma biblioteca, además de que posee uno de los mejores catálogos de búsqueda de información. Y mejor aún, es precisamente “Pública”, cualquiera puede ir a la biblioteca de Nueva York, y cualquiera puede tener acceso a su vasta información.
Ir a una biblioteca como la de Nueva York no es solo una forma más de practicar el inglés, es tener acceso a una verdadera fuente de información rica y abundante. Para quienes conocen que la oferta y demanda de libros no siempre es de fácil acceso, sabrán el valor que puede llegar a poseer una Biblioteca, sobre todo cuando esta cuenta con comodidades en sus instalaciones así como en su variedad de títulos y en su fácil acceso a estos.
No solo podemos encontrar títulos clásicos de la literatura en una biblioteca como la de Nueva York, sino también libros antiguos y nuevos. En países como Perú el acceso a libros es un lujo inexplicable. Si uno desea alguno o se contenta con los que puede obtener en una reventa o busca la oferta más aceptable (que a veces es inaceptable) en las librerías.
Pero en Nueva York la oportunidad está ahí, abierta al público. Su importancia y su disposición es tal que incluso se encuentran bases de datos en español, así como libros y demás. Pero también es importante su interés por el desarrollo y aprendizaje del inglés.
Además la biblioteca pública tiene una serie de sucursales en puntos estratégicos. Cada una desempeña una función específica, por ejemplo la Biblioteca de Artes Escénicas o la Biblioteca Donnell donde se puede acceder a un catálogo de libros en otros idiomas o incluso la biblioteca Heikell para personas con incapacidades.
Sin duda alguna, Nueva York es de por sí un mundo aparte, y su Biblioteca ofrece todo un conjunto de oportunidades para quien desee aprender un idioma como el inglés en esa misma ciudad.
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