Aprender idiomas en el siglo XXI
Un día encuentras a Angelina Jolie en USA y al siguiente está en África. Es decir, viajar a cualquier parte del mundo es ahora algo muy sencillo y rápido, además de económico, en comparación a otras épocas. Sólo piensen en los peligros y el tiempo que le duró la expedición a Cristóbal Colón o las grandes travesías que tuvieron que hacer los colonos al llegar a los Estados Unidos.
Sin embargo ahora la posibilidad de viajar a cualquier extremo del planeta es muy sencillo, rápido, seguro y económico. ¿Por qué no pensar entonces en tomar unas clases de idiomas en el extranjero? Son más útiles que unas simples vacaciones, es un tiempo dedicado a conocer un nuevo lugar, nuevas personas y nuevas tradiciones, además de aprender algo novedoso. Y el viaje no es largo, ni muy caro además de que las escuelas de idiomas ofrecen facilidades a los estudiantes, entre ello el alojamiento, movilidad y guías por la ciudad que se desea visitar.
Pero bueno, regresando a la idea central. Debido a que es tan fácil trasladarse a cualquier punto del planeta en estos días, es que se han hecho muy populares los cursos de inmersión lingüística para aprender idiomas. .
Todo el mundo sabe que uno aprende con mayor facilidad un idioma cuanto más tiempo lo utiliza. En un medio convencional las clases de inglés o de francés, por ejemplo, para hispanohablantes que viven en España o México, no serán suficientes para brindar un buen aprendizaje a los alumnos.
Y esto no quiere decir que las clases sean deficientes, el principal reto al aprender un idioma es que su buen manejo se adquiere con la práctica continua.
En cambio, viajar a USA o Irlanda para aprender inglés, ofrece una forma dinámica y novedosa de aprender el idioma. Por un lado, el entorno idiomático es el inglés, por lo cual el alumno no tiene otra forma de comunicarse que utilizando el idioma. Además, es norma de las escuelas, formar grupos reducidos y pluriculturales, de modo que la atención al alumno es más especializada y los alumnos no hablan el mismo idioma, así que deben usar de todos modos el que se está aprendiendo para poder comunicarse.
Puede que el método resulte algo agresivo para algunos, sin embargo, a la larga, los estudios en el extranjero tienen mejores resultados. Por un lado se adquiere una mejor modulación, pues se adquiere el acento de los hablantes nativos. Además el vocabulario se enriquece mucho más e incluso se necesita menos tiempo para dominar el idioma.
Este último no se debe a alguna receta milagrosa para aprender un idioma, se trata tan solo de que la presión de verse obligado a hablar una lengua nueva obliga al estudiante a interiorizar con más rapidez el idioma. Es muy diferente estudiar una lengua en un curso normal en la patria, ahí se asiste a clases y luego se vuelve al entorno cotidiano, sin tener la oportunidad de practicar el idioma que se está aprendiendo.
Como se puede ver, viajar para aprender un idioma tiene muchos puntos positivos, desde la facilidad para viajar de un lugar a otro, los precios asequibles hasta las variadas ofertas que se pueden encontrar en distintas escuelas.
