Aprender inglés, esas pequeñas palabras que quisiéramos saber.
Estaba revisando la página de la BBC, y me encontré con dos noticas bastante peculiares. La primera la encontré en la sección en español, y hablaba sobre un hombre al que han declarado muerto a pesar que insiste en que no lo está.
La verdad es que no puedo evitar sonreír al advertir que la burocracia es igual para todos, el poder que se asigna así misma la burocracia es capaz de convencer a uno de que seguramente no se está vivo, porque los documentos así lo señalan.
La otra noticia creo que ha tenido mayor acogida y es una suerte de ‘legalización’ de la Marihuana en California. Claro que esta noticia no es tan escandalosa como parece, porque el consumo de esta droga tiene efectos terapéuticos y está destinada para personas con prescripción médica.
La hierba se vende en una máquina expendedora y solo se puede tener acceso a ella después de que el consumidor se deja fotografiar y coloca su huella dactilar, o al menos eso entendí según lo que leí a medias.
Lo que me llama la atención de esta última noticia es que se escribe Marijuana y no Marihuana al canabis, nada más raro porque en el office que tengo la primera palabra no está incluida en el diccionario mientras que la segunda sí.
A propósito de palabras, me sorprende también el detalle de que la palabra ‘muerte’ no sea tan popular, comparándola, en este caso, con la palabra ‘amor’. Si uno ha vagado alguna vez en internet se habrá encontrado con algún post o portal dedicado a enseñar cómo se dice ‘te amo’ o ‘amor’ en distintos idiomas.
Nada más cursi, creo que es más factible que uno diga a alguien que se muera en lugar de que lo ama. Al menos, hagan la prueba de decírselo al tipo lleno de tatuajes en el metro de Nueva York y verán que hubieran decidido aprender cómo se dice ‘muérete’ en algo más que en inglés y no ‘te amo’.
Esto del aprendizaje de ciertas palabras siempre me ha causado curiosidad, mientras estaba en mi viaje de inmersión lingüística aprendiendo inglés, recuerdo que me moría por aprender una que otra palabrota, para estar preparado ante cualquier problema. Sin embargo en clases no parecía que la profesora estuviera muy al tanto de la realidad de sus alumnos en tierras extranjeras.
No fue sino hasta que le pedimos que nos enseñara un ‘vocabulario práctico’ que ella no se dio cuenta de que la vida real no es la misma para todos. Si bien no nos enseñó malas palabras sí nos enseñó algunas frases en inglés lo suficientemente políticamente incorrectas sin llegar a ser consideradas ofensivas, para utilizar en casos de ‘emergencia’.
Luego, ya por mi cuenta, fui aprendiendo otras palabras, aunque esto ya con ayuda de chicos de la ciudad que tuve la oportunidad de conocer. En todo caso, creo que siempre habrá una diferencia de criterios a la hora de decidir cuáles son las palabras importantes que hay que aprender.
Los estudios superiores y el dilema de los idiomas.
Conozco el caso de muchas personas que han terminado el inglés solo como un requisito que se pide para terminar los estudios universitarios.
Esta es una forma bastante común en la que se enfoca la ‘importancia’ de aprender idiomas. Es decir, cambiemos ‘importancia’ por ‘completar requisitos’ y entonces entenderemos lo que implica.
Cuando los idiomas se transforman en requisitos muchos los ven más como obstáculos que como herramientas útiles y el porcentaje de estudiantes que quieren simplemente un documento que atestigüe su paso por esos lares es amplio.
En ese sentido, para aquellos que realmente no se quieren comprometer con una vida académica real, quizá tampoco sea necesario el estudio real de los idiomas.
Pongámoslo en un caso simple, cualquiera que haya pasado por la universidad habrá pataleado más de una vez con textos en inglés. Y el que hayan lecturas en inglés es solo un paso, digamos que se considera que siendo esta una lengua importante todos deberían saberla siquiera a nivel de lectura.
Más adelante, cuando uno termine los estudios básicos y apueste a maestrías o doctorados, es cuando el asunto se torna serio. Aquí ya no es solo cuestión de ‘miren mi papel que dice que aprobé el inglés’, sino que se hace una forma de vida el conocer, no solo la lengua mencionada sino al menos una tercera lengua.
Y esto no tiene nada que ver con ser alienado, tiene que ver con el simple hecho de que uno está motivado por tener mayor acceso a información y esta no se encuentra solo en español. Y ¿por qué uno quiere más información? Porque quiere saber más, ¿por qué uno quiere saber más? Porque realmente está interesado en ser una persona que conozca más del tema en que se ha preparado… y así uno puede hacerse muchas preguntas.
Pero volvamos de nuevo al tema, la importancia de los idiomas en la educación superior. Quizá el asunto sea un arma de doble filo. No hay un gran número de personas que al terminar la universidad deciden hacer maestrías y doctorados. Es más, de mi propia promoción, puedo decir que, de los veinte que éramos, solo tres han continuado los estudios y el resto ha pasado a la vida “pública”.
Conversando con una amiga, que era bastante inteligente pero que nunca se motivó para mejorar en el tema de idiomas, me decía que había pensado continuar sus estudios pidiendo una beca, pero que en todas, la exigencia de acreditar bien una lengua era un requisito. Un requisito al que ella no quería responder y por eso ahora está trabajando en una tienda.
Sé que no todo el mundo está en esta situación, pero creo que muchas personas han pasado por esto, de encontrar en el aprendizaje de idiomas una excusa para no seguir interesados en mejorar sus niveles académicos.
En todo caso, el compromiso está en cada uno y escuelas de idiomas y técnicas de estudio abundan tanto como la posibilidad de tener una buena educación.
Idiomas para poder comunicarse, aprender una lengua.
Acabo de prestar atención a la muerte de este ajedrecista llamado Bobby Fisher, únicamente porque tuve un compañero en la escuela de idiomas, cuya primera duda sobre el inglés fue cómo se decía ‘ajedrez’.
Recuerdo que este chico era bastante particular por su afición por el ajedrez y su tendencia a aislarse de los de la clase, es más hasta le gané una vez en el ajedrez y eso que si me preguntan ahora no sabría decir qué movimiento hace un caballo. El caso es que me sorprende bastante leer la trayectoria de Fisher, pensaba que se trataba de un jugador muy bueno de ajedrez pero por lo que veo su vida va más allá de los gratos momentos en el juego.
Pensando de nuevo en mi compañero, era bastante raro pero tenía una memoria increíble lo que hacía que pudiera recordar con facilidad las distintas palabras que íbamos aprendiendo durante las clases de inglés. Además, recuerdo que alguna vez me prestó su cuaderno y tenía una forma muy extraña de apuntar los ejemplos para formar las oraciones en inglés, escribía las fórmulas como en una ecuación o algo así, y nunca ponía un ejemplo a menos que fuera una variante de la fórmula… o algo por el estilo.
En fin, leyendo sobre Fisher me sorprendió la vida que tuvo, realmente muy misteriosa y curiosa para mí. Siempre pensé que las personas muy inteligentes hacían como un pacto con la realidad para no interesarse por los racismos, xenofobias y demás, pero claro que no es así. Y parece que fue el caso de Fisher ya que fue un antisemita.
¿Cómo es posible que alguien con un cerebro tan maravilloso tuviera ese tipo de posiciones? Pues en realidad mucho no tengo que decir, salvo que el chico del ajedrez de mi clase odiaba a muerte las canciones de moda y solo escuchaba no sé qué cosas de suites o sonatas para piano. Me parece irónico pensar como este compañero de clases era muy inteligente, hasta la profesora así lo decía, pero era bastante difícil para él relacionarse con el resto de clase, incluso conmigo (bueno, yo era un pelmazo en ese entonces y quizá lo siga siendo un poco).
Es raro pensar que ser inteligente no es algo que abarca todo los campos de la existencia humana. Como el hecho de que alguien pueda aprender diez idiomas pero quizá es pésimo para entablar una conversación entretenida con una persona o que alguien sea muy bueno para las matemáticas pero no es capaz de salir de su mundo.
Creo que no soy muy inteligente, queda claro que me esforcé bastante para aprender inglés y no tengo una necesidad desesperada por empezar a aprender otro idioma, y quizá tampoco llegue a sacar un PhD, apenas y recuerdo lo que sucedió hace tres días, pero al menos siento que si quiero una cosa no tengo que estar dotado de un gran cociente intelectual para lograrlo. Claro que mis expectativas de vida son muy humildes, en todo caso, creo que lo importante de todo esto es vivir de acuerdo a lo que uno crea, aún cuando sean proyecciones de vida mediocres o incluso implique que muchas personas no estarán de acuerdo porque estás en contra de algo.
Para empezar a estudiar un idioma.
Bueno, ya sabemos bien que para aprender un idioma hay distintas formas de hacerlo. El cómo abordaremos el estudio de una lengua también es importante.
La mayoría de nosotros pensamos que lo lógico para estudiar, digamos, inglés, sería buscar un instituto que enseñe el idioma, o en su defecto, asumir con responsabilidad las clases que se dicten en el colegio (vale, que en algunos son buenos y en otros pésimos).
Lo bueno de los institutos o escuelas de idiomas es que tienen un horario fijo, empiezan una fecha y terminan en otra claramente establecida. Además tienen el estereotipo de las clases de siempre, grupos de alumnos y un profesor. En todo caso creo que todos optamos por esto, es más divertido estudiar en grupo y además es siempre bueno confiar en que el tutor pueda resolver nuestras dudas.
Pero también existen otras formas de poder aprender una lengua. Retomando aún la idea pedagógica de los profesores, pues también existen las clases privadas, para quienes no gustan mucho de codearse con otras personas o prefieren estudiar el idioma solos porque sienten que entienden mejor y pueden relacionarse más con el profesor. Además, está la posibilidad de estudiar en tu propia casa o en la del tutor, lo cual se hace más cómodo en muchos casos.
Yo he intentado de las dos formas, claro que lo del tutor privado no me funcionó mucho porque era una amiga… y nos poníamos a charlar y al final no aprendí mucho y no pagué nada. Claro que eso no tiene que suceder con todos, solo es mi caso particular.
Ahora, están también los que se proponen los estudios autodidactas, que en lo personal nunca me funcionarían porque soy de los que funcionan bajo presión (mejor si es con un arma en la cabeza…). Para estos estudios pues hay muchas formas, existen quienes utilizan los libros propuestos por escuelas de idiomas y que utilizan por su cuenta. Pero también hay muchos cursos online y tutoriales gratuitos por internet que son igual de eficientes.
Lo interesante de ser autodidacta es que tu progreso o no progreso, depende total y completamente de ti. No puedes culpar al profesor o a los compañeros de clase que te distraen. Acepto que una vez traté de hacer esto pero a la media hora ya estaba pegada viendo la TV y abandonando los tutoriales que encontré en internet. Para los estudios autodidactas hay que encontrar una verdadera concentración y resolución de estudiar. Conozco a personas que son capaces de hacerlo pero yo no, honestamente.
Y, aunque parezca algo raro, los viajes de inmersión lingüística tienen mucho de autodidacta porque la exigencia está en clases pero fuera de ellas es uno el que tiene que motivarse para seguir practicando el idioma o para conocer la ciudad nueva en la que está. Si uno no tiene la resolución para eso fácilmente puede pasar esos tres o cuatro meses que escogió, sin salir a ningún lugar ni conocer a otras personas.
Estudiar un idioma, un nuevo año para los más jóvenes.
Creo que no todos son los que piensan que las vacaciones son para aprovecharlas para los estudios. Vamos, yo mismo consideraba como castigo los estudios vacacionales. Sin embargo lo que ahora hacen mis primos no me parece una mala idea.
Ellos están llevando un curso de inglés en estos meses, para reforzarlos ahora que entran en la secundaria (por si acaso, mi padre tiene siete hermanos y mi hermano cuatro, así que tengo muchos primos, quizá demasiados para mi gusto, por eso tengo una libreta donde están los nombres de todos).
Cuando se es adolescente el estudio en vacaciones es lo mismo que sacrilegio o pecado contra la juventud. Sin embargo no me parece mala la idea, aunque sé que es ese tipo de cosas que solo agradeceremos a nuestros padres en un futuro lejano, probablemente cuando le estemos haciendo lo mismo a nuestros hijos.
También me parece una idea interesante el hecho de empezar el año estudiando. Digo, no es que los cursos de inglés de verano sean realmente un castigo. Creo que también es una buena forma de que las personas, sobre todo los jóvenes, conozcan a otros chicos de su edad. Más aún, cuando alguien estudia, aunque sea un poco, durante vacaciones adquiere el buen hábito y ya para las clases no es difícil asimilarse de nuevo a la etapa educativa.
Ahora, lo digo por experiencia personal, siempre parece más divertido encontrar que los más chicos tengan algo que hacer en lugar de pasarse horas y horas viendo televisión o haciendo mataperradas por ahí con los amigos ‘por inercia’ que hacen en el barrio.
Tener la oportunidad de llevar un curso de idiomas en vacaciones será algo que le facilitará la vida a muchos jóvenes porque de una u otra forma interiorizarán varios conocimientos que les pueden ser mucha ayuda, tanto si es que van a llevar un idioma en el colegio o si deberán continuar asistiendo a un instituto de lengua durante todo el periodo escolar.
Si a mí me hubieran insistido o animado de esta forma quizá hubiera progresado con mayor facilidad en el tema de los idiomas. Claro que no me ha ido nada mal pero conozco a unas cuatro personas que quizá les hubiera hecho bien el ser fomentados desde jóvenes en la rutina sana de estudiar inglés o francés.
Mis primos lo han aceptado de muy buena forma y los que cumplirán quince años este 2008 aún más porque como regalo mis tíos piensan que lo mejor es permitirles un viaje de inmersión lingüística. En lo personal les he estado sugiriendo Londres, creo que es una ciudad lo bastante cosmopolita pero a la vez ‘algo’ contenida y que haría bien en los espíritus jóvenes.
Además, y tácheseme de chapado a la antigua o alienado, pero creo que un joven hablando inglés con un buen acento británico es mucho más divertido que escuchar a un típico adolescente masticando el acento relajado de Estados Unidos.
Aprender inglés, las habilidades ‘personales’.
Recuerdo que a mi hermana siempre le han dicho que tiene una inclinación natural por el francés por no sé qué disposición en su lengua para pronunciar la ‘erre’ y dar ese acento francés tan… ‘francés’.
Porque una cosa es sonar como un francés y otra sonar como un afrancesado. Como en realidad pasa en todas partes cuando se aprende un idioma nuevo, es decir, una cosa es hablar correctamente el inglés y otra es hablarlo como si fuera la lengua materna.
A mí nunca me dijeron que tenía una habilidad natural para el inglés, es más, lo máximo que me dijeron es ‘tienes pegado un cartel en la espalda’ (que no sé qué burro me lo había puesto el primer día de clases) la vez que me mandaron pararme y presentarme ante todo el curso.
Entonces, cuando veo que a mi hermana le echan flores cuando está en su curso de francés, me pongo a preguntar si de verdad existirá una predisposición biológica o algo así para aprender a hablar una lengua, y claro, me pregunto por qué yo no la tengo.
El caso es que, quizá no tenga mucho sentido matarse tratando de entender el por qué no se ha nacido con no sé qué cosa en la glotis o la curvita en la parte de arriba del paladar….en fin, creo que entienden.
Andarse buscando prerrogativas o poniéndose zancadillas a uno mismo siempre será la peor de las ‘habilidades’ que uno pueda desarrollar para cualquier cosa en la vida. Por ejemplo, si todo el tiempo me hubiera dicho, ‘no puedo aprender inglés porque no soy norteamericano’ entonces nunca hubiera siquiera aprendido qué significaba la palabra ‘e-mail’.
Si hay alguna habilidad personal que valga la pena reconocer (y no natural o biológicamente ‘reconocida’) en un individuo, es su capacidad para proponerse metas claras y ser capaz de llegar a realizarlas. Conozco mucha gente, entre ellos casi yo, que se matriculaba, no solo en inglés, sino en karate, diseño gráfico, y demás, y a menos de una semana de empezados los cursos ya estaban abandonando por falta de motivación.
Quizá haya personas, pocas, que realmente tengan una predisposición natural para aprender un idioma pero ese no es el caso de la gran mayoría. Es más, creo que muchos de nosotros hemos aprendido el inglés por esfuerzo personal y porque decidimos dejarnos de vagos y realmente ponernos a estudiar e ir a clases.
Si alguien como Christina Aguilera o Shakira son capaces de hablar inglés creo que cualquiera es capaz de hacerlo. Sin desmerecer a las señoritas claro, que tiene el talento suficiente para hacer dinero.
Recuerdo que en una clase de inglés descubrí que había un chico que todas las noches antes de clases, repasaba todo el cuaderno de lecciones, eso es una habilidad que vale la pena recalcar –aún cuando sea una habilidad muy gafapasta- porque esa dedicación es la que hace que uno desarrolle el interés por el estudio y que, finalmente, aprenda el idioma como se debe aprender: ¡pues estudiando!
Año nuevo, aprender idioma nuevo
No sé si ustedes sentirán lo mismo pero en diciembre siempre me entra algo de depresión, supongo que tiene que ver con esto de sentir que se está llegando al final de un año donde se tenían metas y expectativas que uno pretendía cumplir o ver realizadas al menos en una pequeña parte.
Hace unos meses vino a visitarnos una amiga francesa que estuvo en la secundaria por medio año. En esa época teníamos doce años y aunque el grupo con el que ella paraba, lo conformábamos solo chicos pues recuerdo que fue una amistad entrañable.
En esa época Marie no era una chica, sino un chico más, le gustaba jugar el fútbol y nos enseñó varias palabrotas en francés, es más, sin duda eso fue lo que más celebramos.
Pero su nueva visita nos impactó ahora que ya estamos más bien grandes, hechos y derechos. Ahora, eso al menos es significado de que somos chicos, el darnos cuenta que una chica es guapa, pero lo raro es que se desató una molesta competencia subliminal entre los cinco durante su estancia acá.
No sé si fue porque todos de pronto nos enamoramos de ella o por algún afán más bien instintivito que nos lleva a pelear por el simple hecho de ver quién gana.
Al principio no me di cuenta, no fue sino hasta que una amiga nos vio a todos juntos que se le escapó un comentario sarcástico ante la situación. Aunque decidí no darle mucha atención a todo eso, al final, lo que más me molestó es que uno de mis amigos terminó diciéndole a Marie que aprendería francés y que le gustaría hacer inmersión lingüística allá en Francia.
No tengo nada malo con este tema pero, vale aclarar que este ‘amigo’ con las justas y está interesado en el español, que lo habla solo porque es la forma en que se comunica con los otros.
Y hay muchas razones válidas para aprender un idioma que tratar de agradar a una chica, dicho sea de paso, si yo fuera chica y me dijeran que quieren viajar a mi país para aprender el idioma, no me lo podría tomar en serio en el contexto en que se dio el asunto.
Aunque claro, ahora que lo considero tampoco es una mala entrada esto, por lo menos si decido viajar a París, tengo una amiga a quien visitar mientras estudio el idioma… si es que realmente me llegará a interesar.
Ahora que empieza un nuevo año, como que entran las ganas de hacer algo diferente, y viajar podría ser divertido, más si uno puede obtener un beneficio extra de esta travesía, como es aprender un idioma.
Pero no es solo el francés el idioma que me interesa, siempre he querido aprender algo de alemán también, y esto no sé por qué, ya que nunca he tenido mayor contacto con este idioma.
Pero igual, creo que voy a pensar en serio la posibilidad de viajar para estudiar un idioma, siempre es bueno empezar el año con proyectos interesantes. Porque este 2007 que terminó pues me dejó un sabor raro, no por fracasos o algo así, sino porque no hice nada que considerada realmente interesante.
