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Los premios Oscar y el premio Nobel: cuando el honor es un deshonor.

Posted in Uncategorized by cadey on the October 31st, 2007

Veamos, no le confiero un estatus de credibilidad a la celebración ni a la premiación en sí de los Oscar en Hollywood. Sin embargo me divierto horrores ante semejante ostentación de arrogancia y presunción. La verdad es que hace tiempo que he dejado de creer que el jurado del Oscar premia con justicia y menos espero que las mejores películas sean reconocidas ahí.

Pues bien, los grandes premios de la farándula, aquellos que gozan de la atención mundial aún cuando se lleven a cabo en un solo país (entiéndase para esto Oscar, Grammy y un largo etc.) no son los únicos que gozan de esta agria actitud.

Si bien no estoy casi en desacuerdo con los ganadores del Oscar del 2007, recordé aquella otra noche de premiación, la ‘noche negra del Oscar’ en la que obtuvieron las codiciadas estatuillas Denzel Washington, Halle Berry y Sydney Poiter.

No voy a detenerme a especular qué es lo que opinan realmente estos actores sobre sus premiaciones, únicamente me sirven de referente para comentar que a veces los premios con valor de ‘reconocimiento’ no tienen exactamente una connotación positiva.

En mi caso, cuando presencie esa triple premiación dije ‘y con esto le dicen a toda la comunidad afro-americana que el Oscar cumplió para con ellos, que ya no se quejen más’.

Y esta sensación, de que un premio a veces no significa necesariamente un símbolo de reconocimiento a los logros de alguien sino que se puede volver un estigma volvió a mí con el veredicto del Nobel de literatura del 2007.

Hace tres años viajé a Londres a estudiar inglés, en mi caso era lo mejor, quería un ambiente positivo que me permitiera estar constantemente utilizando el idioma, y lo mejor es siempre viajar a donde se practique con naturalidad la lengua que deseas aprender.

Durante mis lecciones de inglés nos dieron la tarea de elegir un libro (por alumno) que debíamos comentar cada cierto tiempo. La biblioteca de la Escuela de Idiomas era muy amplia pero ya que llegué tarde los libros más ‘conocidos’ (entiéndase ‘Harry Potter’ y ‘El señor de los anillos’) ya estaban copados. Buscando entonces entre otros libros encontré una novela de la británica Doris Lessing, era ‘El cuaderno Dorado’ una de sus novelas más conocidas.

Durante mi estancia en Londres me dediqué a ese libro y ahí nació mi interés por Lessing, la comencé a respetar y a desear leer más novelas de ella.

Ahora viene lo particular, odio soberanamente hacer comparaciones, entre actores (¿Angelina Jolie vs Jennifer Aniston? ¡Por favor!) o escritores (que si Wilde o Byron), por eso cuando le dieron el premio Nobel a Lessing mi sorpresa fue grande.

Más grande aún fueron los grises comentarios de la escritora y ahí fue donde me di cuenta que un premio no necesariamente puede conferirle a alguien un estatus de respeto. Yo admiraba a Lessing sin el Nobel y ella misma se sentía respetada sin ese premio pero en cuanto la nombraron ganadora, entonces simplemente aparecieron críticos y críticos hacia el premio y hacia la escritora.

Sinceramente, desde la celebración de los Oscar que mencioné antes nunca pensé hasta ahora que un premio pudiera transformar a una buena escritora (no sublime, magistral o fabulosa pero sí buena y bien por ello) en un blanco de envidias querellas y demás, y es que a veces los reconocimientos no engrandecen sino llenan de ambigüedades e ironías. 

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Entre ser autodidacta y ser un alumno más: aprender inglés de dos formas.

Posted in Uncategorized by cadey on the October 25th, 2007

Mi mejor amigo es bastante….extraño. Siempre a odiado ir a clases, es más cuando le sugerí que nos inscribiéramos en un curso de inglés, me dijo que no, prefería ahorrar ese dinero y aprender por su cuenta.

Bueno, me pareció bien, a pesar de ser un vago mi amigo era bastante inteligente, obvio, no era un Einstein, pero era un buen alumno en el colegio.

Y bien, mientras yo empezaba mis lecciones en una clase de quince alumnos, él buscaba tutoriales (gratuitos) en internet.

Mientras yo tenía que hablar inglés en clase todos los días y esforzar mis oídos para entender las palabras de las películas que nos ponían sin subtítulos en clase, él rentaba una cinta, y la miraba, cuando le convenía recurría a los subtítulos y se pasaba cantando sus canciones favoritas en la regadera.

Si alguien quiere hacer una deducción sobre quién terminó sabiendo mejor el inglés, debo decir que yo. Sin embargo esto no quiere decir que ser autodidacta sea malo.

Incluso si vas a una clase de inglés y tienes la presión de profesores y de grupo, no necesariamente vas a terminar aprendiendo. Muchas veces uno realmente mejora el aprendizaje de un idioma cuando tiene una motivación personal e inicia búsquedas personales.

En mi clase había un chico que siempre llegaba tarde, faltaba y para colmo no le gustaba responder en inglés, aún cuando era una regla. No pasó el curso, reprobó porque simplemente esperaba que le entregaran masticadas las lecciones.

Por otro lado, estoy seguro que si mi amigo no fuera un vago con certificado, no habría tenido problemas para aprender el idioma por su cuenta. Porque hay buenos tutoriales y buenos libros, además de varias formas originales de aprender inglés en internet.

En mi caso yo quería motivación y técnicas de estudio, lo cual realmente no necesariamente encuentras por tu cuenta. Además me sentía a gusto practicando el idioma con otras personas, aprendiendo de sus errores y ellos aprendiendo de los míos y finalmente tener a un profesor, y no un traductor arbitrario de computadora, que pudiera ayudar a hacer traducciones de canciones que te gustaban mucho, era una ayuda central.

Ya saben que traducir es algo muy difícil, hay frases que no se entienden traduciendo palabra por palabra sino que tienen significado como oración y a la vez  la oración tiene un valor social que no se encuentra en un diccionario.

Ahora, si yo no hubiera tenido mis propios intereses, por ejemplo, encontrar a media noche un artículo interpretativo de Peter Greenaway y pegarme horas traduciendo el texto para enterarme que es un director de cine que no conocía pero que al leerlo hizo que me interesara su producción; aprender inglés hubiera sido algo aburrido y anodino. Además, mi propio interés es el que hizo que avanzara más rápido que los demás, en lugar de esperar pacientemente cada semana a ver con qué vendría el profesor, mis intereses hacían que le preguntara y así iba aprendiendo más.

Por eso creo que aprender un idioma, y hacerlo bien depende de dos factores. De un buen planteamiento a la hora de su enseñanza, y para esto acepto que es necesario ir a clases, y por otro, las motivaciones personales que te hacen explorarlo por tu cuenta y querer aprender más.

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El inglés que todos quieren aprender.

Posted in Uncategorized by cadey on the October 17th, 2007

Digamos que lo único de lo que podemos estar seguros a la hora de querer aprender inglés es que ‘lo necesitamos’.

Que eso de que nos digan que te abre puertas al trabajo, te facilita la comunicación con otras personas y te permite conocer gente nueva, pues, ya estamos cansados de escuchar cientos de razones, por más lógicas o tiradas de los pelos que sean.

El hecho es que, en esta época, en este planeta, y en esta dimensión (para quienes piensen los beneficios de estudiar alguna lengua artificial) el inglés es importante, tanto que ni sabemos las razones exactas sino que simplemente deseamos aprenderlo.

Y claro, actualmente también han comenzado a aparecer por todas partes, un sinfín de Escuelas de Idiomas, o mejor dicho Escuelas de inglés, que te prometen dejarte hablando como el mejor de los americanos (o si tienes suerte, como el mejor de los ingleses) en tres meses.

Hagamos un stop en este momento (fíjense como anda el inglés de metido que hasta esta palabra está en mi vocabulario común, y luego dicen que son los extraterrestres los que quieren invadir el mundo). A la hora que pensamos en estudiar inglés siempre debemos preguntarnos, qué clase de inglés queremos aprender.

Porque bien puedes contentarte con las clases que recibes en tu colegio, o el inglés autodidacta que aprendes a la fuerza al entrar a ciertas páginas de internet (por no decir a casi todas).

Sin embargo, por general cuando uno quiere aprender un idioma, suele querer ‘aprenderlo bien’. Es decir, saber escribirlo, leerlo, escucharlo y hablarlo. Esta tetralogía (que bien puede ser considerado el quadribium postmoderno) sin embargo es muy difícil encontrarla perfectamente desarrollada en un curso de inglés común.

Sobre todo cuando aprendemos inglés por nuestra cuenta o cuando llevamos el curso como uno más en la escuela. La solución sería pensar en tomar clases en una Escuela particular, sin embargo ahí siguen habiendo problemas. La demanda para aprender este idioma es alto, entonces tienes que tragarte los precios altos, clases de treinta alumnos o precios más altos y clases de diez alumnos.

Con todo, por muy buena que sea una enseñanza en la mejor escuela, no siempre tendrás cubiertas todas las áreas del aprendizaje de un idioma. Si bien tu profesora te puede decir que hablas el inglés como Jennifer Lopez, luego te das cuenta que eso no es precisamente un halago.

Una solución para quienes deseen cubrir integralmente los cuatro puntos del aprendizaje de un idioma (como el inglés y en general cualquier otro) es aprovechar y tomar clases en el país donde se habla esa lengua. Si bien a simple vista parece una pérdida de tiempo y dinero, tu experiencia te dirá todo lo contrario.

Asistir a una escuela de inglés, por ejemplo, en Irlanda, Inglaterra o USA, que tienen como lengua oficial el inglés, te permitirá entrar en contacto con el lenguaje cotidiano, te sentirás en la necesidad de hablarlo y por otro lado aprenderás aún cuando no quieras porque estás un medio donde no hablas ningún otro idioma.

Sin duda este método de inmersión total puede sonar radical pero muchas personas optan por ello ya que prefieren pasar dos o seis meses en su vida, hablando, comiendo y respirando el inglés por sus venas hasta haberlo aprendido hasta en sus más mínimos detalles; que hacer un tour de cinco o diez años por muchas escuelas de idiomas en tu propio país y nunca aprenderlo correctamente.

La decisión es tuya, bien puedes decidir ir desde cero a aprender inglés a USA o Inglaterra, u optar viajar cuando sientas que ya tienes todos los conocimientos necesarios del idioma pero sabiendo que necesitas dominarlo con naturalidad.

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El inglés “inglés” de un inglés.

Posted in Uncategorized by cadey on the October 11th, 2007

Siempre me a gustado mucho el acento inglés del mismo modo que de todos los ‘españoles’ que he tenido la oportunidad de oír el que más me a gustado es el colombiano.

Y bueno, esto de los gustos es algo que es una cuestión total y completamente personal. En mi caso siempre he tenido mayor relación con Inglaterra que con Estados Unidos. Mis escritores favoritos son ingleses y lo mismo para la música. Por otro lado si hay algo que me encanta y me irrita al mismo tiempo es el acento inglés, es una relación amor-odio que casi siempre se inclina por el amor.

Siempre me gustó el inglés, desde pequeño mis padres me pusieron en un colegio bilingüe, pero no esos bilingües del nombre para afuera sino de aquellos que realmente estaban comprometidos con una enseñanza completa en español e inglés.

Pero lo que nunca me terminó de gustar de mi colegio es que el inglés que me enseñaban era el norteamericano. Será que algo de mi sangre inglesa salió a flote siendo yo pequeño pues realmente no me gustaba hablar así.

Mi abuelo había nacido en España pero sus padres vivieron casi toda su vida en Inglaterra por lo cual mi abuelo sentía un gran apego a esa isla y cuando hablaba inglés conmigo lo hacía con ese acento tan particular.

Creo que me encariñé mucho con ese acento por mi abuelo, razón por lo cual nunca pude acostumbrarme al inglés norteamericano. Y claro también estaba el hecho de que cuando practicaba el inglés del colegio con mi abuelo él me hacía ‘correcciones’ del idioma a su estilo (entiéndase como jalón de orejas).

Cuando uno tiene la suerte de poder aprender un idioma bien, es decir no solo recibir una enseñanza media y estandarizada, tiene dos opciones. O contentarse con lo que aprendió y seguir viviendo o buscar perfeccionar su manejo del idioma. Yo elegí lo segundo, ya que me consideraba un buen alumno de inglés pensé que lo que me faltaba era adquirir mayor confianza al hablarlo y para eso decidí también pensar en cómo hablarlo.

Pensarán que soy un alienado pero la verdad yo, como español, detesto escuchar un francés hablando español afrancesado, me gusta la gente que cuando aprende un idioma se toma la molestia de hablarlo bien y eso implica elegir un acento.

Y bueno, ya que soy tan exquisito con mi idioma no iba a ser distinto con el inglés. No dudé ni un segundo en que si deseaba hablar el inglés de una forma, esa forma era al estilo británico. Por eso busqué algún curso de inglés en Inglaterra. Al principio me incliné por acudir a una Escuela de Idiomas, varios amigos me comentaron sus experiencias y pensé que sería divertido pero entonces me enteré que también habían clases privadas en las que un tutor te recibía en su casa de modo que tu aprendizaje fuera más personalizado.

Después de meditarlo un poco pensé que eso sería lo mejor para mí pues yo ya tenía la formación completa del inglés y lo que me faltaba era practicar la pronunciación y qué mejor que un profesor particular para ello. Esa fue una de las mejores cosas que pude hacer en mi vida pues mi tutor resultó ser el hombre más sabio, amable y paciente del mundo. Era como aprender con Gandalf el mago (en serio) pero con un toque inglés indiscutible.

Este tutor me enseñó, no solo a mejorar mi acento notablemente sino también me enseñó la sabiduría que había en la simple y cotidiana vida. Aún en estos momentos lo recuerdo con mucho cariño, calculo que ahora deberá estar tomando el té de la tarde junto a su perro labrador y eligiendo algún libro de poesía para distraerse. Fueron unos buenos meses las que pasé con mi tutor, uno de los hombres que más he respetado y respetaré siempre.

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Planeta de Babel.

Posted in Uncategorized by cadey on the October 5th, 2007

Viajé a Lyon para mejorar mi pronunciación de francés, mientras que mi padre fue invitado a dar una ponencia sobre mercadotecnia en Washington y mi hermana se fue a un curso de edición en México.

Mi padre y yo viajábamos a lugares en donde sabíamos que se hablaba otro idioma por lo que en realidad esperábamos o mejorar su inglés (en el caso de mi papá) o aprender bien el francés (yo).

Lo irónico de esto es que en esa semana de viajes, aunque en diferentes días, cada uno tuvo un encuentro particular con los idiomas. 

Mi hermana estaba paseando con unas amigas por el Mercado de Tepito cuando pasaron junto a una mujer que hablaba raro Lo particular de este caso es que la mujer hablaba francés y nadie más que mi hermana la entendió, pues ella  estudió francés hace tiempo, así que al entender que a la mujer le habían robado y necesitaba ayuda (nadie debería ir a Tepito solo, es el gran mercado ‘negro’ del DF) comenzó a calmarla y hablarle en francés.

Fueron en busca de la policía, mi hermana ayudó en la traducción, en fin se pasó unas cuatro horas hablando francés y español. Eso le pareció cómico, terminar hablando francés en plena ‘mexicanilidad’ como lo era el DF.

Mientras tanto mi padre había terminado su ponencia y ya que estaba cansado decidió dormir un rato en el hotel y luego ir a una cena para los panelistas. Luego de una buena siesta salió en busca de Sushi bar, lo cual no fue un gran problema para él pues se desenvolvió muy bien en la presentación en inglés así que no le preocupaba moverse por Washington.

Sin embargo ni bien comenzó a caminar por la calle vio a lo lejos un hombre que parecía perdido. Lucía como un extranjero y además como si realmente no supiera dónde estaba, mi padre le preguntó en inglés si es que necesitaba ayuda y el hombre (de cerca de un metro noventa, con más de cien kilos y el cabello casi blanco) sacó un diccionario y comenzó a entablar una accidentada conversación con mi padre.

Lo que éste pudo deducir es que el hombre buscaba una calle específica que por suerte estaba cerca del Sushi bar a donde se dirigía así que se ofreció a acompañarle. Finalmente al llegar a la calle indicada una mujer y unos niños empezaron a hacer señas, el hombre los vio, levantó los brazos y dijo ¡mujer a dónde te habías ido! Y luego volteando a mi papá dijo: ‘Thank you so much’ y se alejó a reunirse con su familia. Mi papá se pasó el resto del camino al restaurante riéndose y pensando en lo extraño de la situación.

El mío fue el caso más tonto, odio las citas a ciegas y lo peor es que una amiga del curso de francés conoció a un chico y la invitó a salir con un amigo suyo así que me pidió que fuera su refuerzo. Como me rogó tanto acepté pero si hubiera sabido que habría de terminar hablando en inglés con un japonés de intercambio hubiera dicho NO. Lo peor es que el japonés tomó de más y se olvidó de que yo no hablaba japonés y me hablaba y hablaba en su idioma mientras yo solo asentía con la cabeza, sonreía y me quería morir por dentro.

Ahora que sé lo que nos pasó a los tres en nuestros viajes siento que realmente en este mundo saber un idioma no es suficiente, terminar hablando francés en México, que un compatriota español te confunda por un americano y que tengas una cita (por obligación) con un japonés en inglés…es solo una sana advertencia de cómo anda este mundo y de las necesidades que uno debe tener presente.

Eso sí, mi papá se divirtió mucho en Washington, para disculparse con el papelón que hizo conmigo Hiro (el japonés) me regaló una linda muñeca de Hello Kitty (a mí me gustó) y mi hermana…pues siempre es bueno para el alma ser buen samaritano, no importa en que idioma.

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Aprender idiomas y no morir en el intento.

Posted in Uncategorized by cadey on the October 1st, 2007

No todos nacemos con las mismas habilidades, por lo que aprender un idioma puede ser un asunto muy fácil para unos y la peor de las torturas para otros.

Pero bueno, a estas alturas del milenio, con la globalización, internet y bla bla bla de cosas que se pueden decir, sabemos que aprender idiomas es una cuestión de vida o muerte.

Hablando dos o tres idiomas uno puede acceder a información de primera mano, además de poder viajar, encontrar trabajo en distintos lugares y claro, el currículum siempre será más notable si a parte del español ponemos: inglés, francés y/o alemán.

Por eso, ya que sabemos que el conocimiento y aprendizaje de los idiomas es vital para nuestro desarrollo profesional y social, solo nos queda aprenderlo. Para empezar a aprender un idioma uno debe tener en cuenta algunas cosas importantes: un idioma no se aprende por arte de magia, si no vas a clases, te quedas dormido y si solo le dedicas 120 minutos diarios y luego te vas a vivir la vida de lo lindo, lo más seguro es que no aprenderás nada.

Tampoco tiene sentido tratar de quemar etapas, puede que estés más interesado en lo que canta Britney Spears pero no te cuesta nada aprender a decir “hello” y esas cosas en las primeras lecciones.

Por eso paciencia y motivación son dos claves, los idiomas no son enemigos, es más, no son individuos que te van a morder ni a secuestrar para meterte en una maleta. Piensa en un idioma como en una herramienta, o mejor, como montar bicicleta.

Al principio puede que caigas pero luego encuentras equilibrio, pero es porque le has dedicado práctica y dedicación al punto que en poco tiempo te movilizas por todas partes en bicicleta o hasta puedes manejar sin manos.

Con los idiomas es similar, solo que es nuestra cabeza la que necesita ser entrenada. Debemos siempre recordar que no es que no podamos aprender un idioma, nuestro cerebro está ahí para ser usado solo hay que utilizarlo un poquito o aceitarlo si lo hemos dejado abandonado por un tiempo.

No hay receta mágica, ni implante cibernético que te haga hablar un idioma de la noche a la mañana y menos hablar chino mandarín en cinco días. La clave para aprender, cualquier cosa, es la actitud; una actitud positiva ayuda mucho pues no tiene caso que llegues a casa hablando barbaridades de la maestra, los alumnos y del país donde se habla la lengua que aprendes o menos diciendo que tienes menos neuronas que los demás y que mejor estás en una jaula de circo que en una clase de idiomas.

La motivación es otro punto, no te vas a poner aprender inuit cuando lo que te interesa es el desierto de Sahara. Una buena forma de motivarse para aprender un idioma es encontrar libros o cómics que te interesen mucho y también películas, por ejemplo el cine francés, coreano, italiano o japonés (por no nombrar el inglés). Pero incluso en estos casos las traducciones son siempre más aceptadas, sin embargo la música es un caso aparte. A mí me motivó aprender inglés porque mucha de la música que escucho está en ese idioma y, para variar, me gusta entender lo que dicen cuando cantan. Imagínense si cuando uno va a un concierto de Avril Lavigne ella se para en el escenario y al lado está un traductor que empieza a cantar las canciones traducidas….Sería extraño. Para la música no valen las traducciones.

Entonces solo debemos tener tres cosas claras para sobrevivir a cualquier clase de idiomas: primero, que no se aprende un idioma de milagro o mientras duermes; segundo, debes tener una actitud positiva hacia tus clases, nada de autocompasión; y tercero, debes sentir motivación por aprender una lengua, no solo porque te lo dicen tus padres, los idiomas tiene muchas cosas interesantes que ofrecer y que hay que descubrir.

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